En cuanto a la Sociedad se refiere, es un poco difícil establecer, de manera tangible y concreta, el valor de un dato o de una información, por sí mismos; lo que si podemos apreciar son los resultados y consecuencias de su uso.
La información puede modificar la conducta de los individuos. El conocimiento que se genera a través de esta, marca una diferencia transcendental en el desarrollo del individuo, proveyéndole no sólo de herramientas intelectuales; sino también de competencias y habilidades prácticas capaces de generar en él un cambio positivo y productivo.
El poder de la información ha sido sobreentendido y dimensionado, a lo largo de toda la historia de la humanidad, a través de los ejemplos evidenciados por los grandes imperios que surgieron y se desarrollaron, gracias a que poseían conocimientos con los que no contaban sus enemigos u otras poblaciones contemporáneas a estos.
Las grandes civilizaciones antiguas se valieron de diversos métodos para transmitir los conocimientos que, a través de la experiencia (el proceso de observación/experimentación vivido a lo largo del tiempo), fueron acumulando y que resultaban básicos para su desarrollo intelectual y económico.
“La Información/El conocimiento es Poder”
Pareciera que las Civilizaciones Antiguas (Asirios-Fenicios-Griegos-Romanos-Egipcios-Aztecas-Mayas-Incas) entendían mejor que muchas sociedades actuales, el valor de la información y el conocimiento y, quizás por esto, muchas de éstas lo restringían a los nobles, los eruditos (filósofos, magos, políticos, estudiosos), algunos esclavos libertos y a la iglesia; aunque muchos autores han evidenciado que esta restricción iba más allá del sentido de protección de sus enemigos, sino que también, lo hacían para limitar la capacidad de reclamo de los ciudadanos. Así de importante se entendía la información/el conocimiento, en la antigüedad.
Esta situación cambió, grandemente, con el surgimiento de la Imprenta (Gutenberg-1450); con la cual se masificó la producción bibliográfica, que hasta ese entonces era realizada a mano y mediante métodos muy rudimentarios; más tarde, con el posterior surgimiento de los Periódicos, las informaciones y el conocimiento que estas generaban, empezaron a llegando al pueblo de primera mano, cambiando su idiosincrasia.
Actualmente, muchas instituciones destacan la importancia del manejo de la Información oportuna, la gestión efectiva del conocimiento, la educación y las tecnologías relacionadas a estas áreas, como ejes clave y estratégicos para el desarrollo de las personas y las naciones; en búsqueda, sobre todo de sistemas organizacionales y sociales que proporcionen a sus ciudadanos una mejor calidad de vida y mayor equidad en la distribución de los recursos/activos existentes.
Hoy en día, las tecnologías han eficientizado el procesamiento de los datos, dando como origen la generación de grandes volúmenes de información lo que ha llevado al surgimiento de todo un sistema de vida sustentado en la automatización, permitiendo nuevas formas trabajo, educación, ocio y entretenimiento; redefiniendo el período histórico en el que estamos y desarrollando una nueva forma de administración de la información y generación de conocimientos.